Lograr una buena calidad de sueño (una baja latencia del sueño, un bajo número de despertares, baja vigilia después del inicio del sueño y una buena eficiencia del sueño) además de la duración (7-9 h/día) es necesario para la salud y el bienestar en general, así como esencial para la práctica deportiva. A pesar de la importancia de obtener un sueño adecuado, much@s atletas no alcanzan las horas recomendadas de sueño por noche lo que puede afectar a su rendimiento deportivo a corto y a largo plazo. Por lo tanto, la identificación de estrategias de estilo de vida simples que ayuden a mejorar los resultados del sueño es fundamental.
Pues bien, la relación descanso, rendimiento y recuperación dependerán de la duración y la calidad del sueño. Un mal descanso nocturno conlleva varios efectos negativos entre los que se encuentran los cambios en el metabolismo de la glucosa y la función neuroendocrina lo que, a su vez, conlleva una serie de alteraciones en el metabolismo de los carbohidratos, la ingesta alimentaria, el apetito y la síntesis proteica. Por lo que, estos factores pueden tener una influencia negativa en el estado nutricional, metabólico y endocrino del deportista afectando a su rendimiento deportivo. Además, una falta de sueño se encuentra estrechamente relacionada con una disminución en la capacidad de recuperación muscular, así como un mayor riesgo de sufrir lesiones.
En este sentido, varios estudios han demostrado también que la falta de sueño da lugar a una disminución de la leptina (hormona con efectos inhibitorios en la ingesta de alimentos) y un aumento de la grelina (hormona estimulante del apetito). Es decir, la restricción del sueño aumenta el hambre y el apetito, especialmente en relación con los alimentos ricos en carbohidratos.
También, la falta de sueño está vinculada a problemas de salud mental, como el aumento de estrés, ansiedad, irritabilidad, … lo que puede afectar al bienestar general del deportista y tener un impacto negativo en su rendimiento.
Conclusión, el sueño tiene funciones biológicas importantes no sólo a nivel de rendimiento físico, sino que también respecto a procesos fisiológicos del aprendizaje, memoria y cognición. Sin olvidarnos que permite la recuperación y prepara al organismo para funcionar en el periodo de vigilia siguiente.
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