Iniciar un proceso de cambio en nuestros hábitos alimentarios puede ser desafiante debido a diversos pensamientos erróneos que acompañan a la palabra “dieta” y que, además, pueden obstaculizar nuestro progreso. Hoy os dejo algunos de los más habituales y cómo desmitificar cada uno de ellos.
“No voy a poder comer cosas que me gustan…”
No es necesario renunciar por completo a los alimentos que te gustan al estar a dieta. La moderación y el equilibrio son fundamentales para construir hábitos alimentarios saludables y sostenibles a largo plazo. Adoptar un enfoque más flexible te permite disfrutar de tus alimentos favoritos en ocasiones especiales o como parte de un plan alimentario equilibrado. No se trata de privación total, sino de tomar decisiones conscientes y equilibradas.
Además, ten en cuenta que poner etiquetas a los alimentos (engorda/de dieta) o formas de comer (prohibido/permitido) contribuye a que la comida sea fuente de culpa y remordimientos.
“A partir de ese momento no voy a tener más vida social”
Sí, el contexto cambia, pero no tienes que hacer lo mismo que en casa, puedes hacerlo lo mejor posible según las circunstancias, y no quiere decir que lo hagas “mal”.
Aprender a comer también es que desarrolles habilidades fuera de casa y que tomes decisiones congruentes con tus objetivos cuando salgas de tu rutina diaria.
“Voy a pasar hambre”
Una dieta saludable e individualizada evitará que pases hambre.
Cuando pasamos hambre en una dieta, es más probable que nos sintamos frustrados, con falta de energía y con antojos, lo que puede llevar a comer en exceso o a recurrir a alimentos poco saludables. Por lo tanto, es importante seguir pautas de alimentación que permitan mantener un equilibrio adecuado.
“No tengo fuerza de voluntad”
Los procesos de cambio llevan tiempo. No desistas ni te desanimes. Intenta establecer metas claras, divide estas metas en pasos más pequeños, desarrolla un plan y practica la paciencia.
Como ves es importante abordar estos pensamientos erróneos y desarrollar una mentalidad positiva y realista para tener éxito en la adopción de hábitos alimenticios más saludables.
¡Espero que te haya gustado!