Hoy en día no es raro encontrar multitud de páginas que hablan sobre nutrición, salud y deporte. Si abrimos Google y tecleamos, por ejemplo, “nutrición y deporte”, y seleccionamos el apartado de noticias vemos que nos aparecen múltiples resultados. Encontramos periódicos digitales, revistas digitales, blogs y podcast, y es que podríamos considerar que la salud y el deporte son temas de gran interés para la población general.

No obstante, debemos de darle importancia al pensamiento crítico al consumir contenido en Internet o medios tradicionales ya que en la mayoría de las ocasiones son artículos que están escritos por personas que carecen de formación académica al respecto por lo que la falta de rigor científico en ciertos artículos puede afectar a la credibilidad de la información. Además, los títulos que presentan muchas de las noticias que circulan por la red presentan un carácter sesgado y sensacionalista con el fin de provocar cierto impacto en la percepción del lector.

No hace mucho leí un titular en un diario que decía: “Nutrición de alto rendimiento: ¿qué dieta sigue un olímpico?” Hasta aquí parecía todo correcto incluso interesante para proceder a su lectura, porque a priori no dice nada incongruente ya que es sabido que la alimentación en un deportista olímpico ha de ser acorde a las exigencias de sus entrenamientos. Pero cuál fue mi sorpresa cuando durante esta noticia se menciona lo siguiente “las recomendaciones dietéticas del deportista no difieren sustancialmente de las que se establecen para el resto de la población”. Como ya sabemos esta afirmación tiene un fondo de verdad en términos de principios básicos, pero también hay diferencias significativas que hacen que no sea del todo correcta ya que las demandas energéticas y específicas del deporte hacen que las necesidades de los deportistas sean significativamente diferentes, lo que deja claro que las dietas del deportista no pueden considerarse idénticas a las de la población general.
Pues bien, esta noticia está basada en la intervención de un profesional sanitario, no era Dietista-Nutricionista y menos aún especializado en Nutrición Deportiva, algo que debería de ser imprescindible, ya que está hablando de un grupo concreto y especializado de población deportista.
Este es tan sólo un ejemplo, pero veamos qué pasa si buscamos la palabra “nutrición” y vamos a la sección de noticias… pues encontramos multitud de titulares relacionados con deporte, salud y alimentación que tienden a ser sensacionalistas para captar la atención de los lectores.
Por ejemplo, “un nutricionista desvela un alimento indispensable en cualquier dieta”, otro “el superalimento que ayuda a bajar los niveles de azúcar en sangre si lo tomas por la noche”, o “el adictivo alimento que recomiendan los nutricionistas” y así un largo etcétera.
Como vemos todos tienen un nexo en común, el uso de términos como «superalimentos» o frases como «un experto en nutrición dice…» y es que se ha convertido en una herramienta poderosa para captar la atención de los lectores, pero a menudo, y como ya te habrás dado cuenta, se emplea de manera irresponsable. El problema radica en la falta de rigor y en la intención de manipular al público apelando a emociones o tendencias populares.

Pues bien, en contra de todo esto, cabe mencionar otro tipo de webs de instituciones con sólida base científica por ejemplo la Canadian Academy of Sports Nutrition, la Australian Institute of Sport o la Gatorade Sports Science Institute que son recursos confiables en el ámbito de la nutrición, el deporte y la ciencia del ejercicio basados en evidencia científica, que información clara y detallada sobre nutrición deportiva y suplementación. Y que, además, publican investigaciones recientes que pueden ayudarte a mantenerte al día con las últimas tendencias.

Una vez llegados a este punto cabe hacer mención de los intereses comerciales que pueden influir negativamente en las decisiones de las personas. Y es que abundan páginas web de venta de suplementación deportiva que también comercializan alimentos orientados al deportista. Son páginas en donde, además de la digamos típica suplementación orientada al deportista como por ejemplo creatina o beta alanina, podemos comprar también pan, pasta, barritas.. y que además muchas veces utilizan como reclamo el “alto en proteínas” y de este modo captar consumidores que buscan mejorar su ingesta proteica, especialmente en el contexto del fitness, ya que este tipo de productos se perciben automáticamente como saludables. Y es que este consumo ha crecido exponencialmente en los últimos años, impulsado por el auge del deporte de alto rendimiento, el fitness y la preocupación por llevar un estilo de vida saludable, hasta incluso la búsqueda de un cuerpo ideal promovido por redes sociales y medios de comunicación.

Sin embargo, es importante analizar críticamente tanto la efectividad de estos productos como las estrategias de marketing que este tipo de empresas utilizan para atraer consumidores para evitar caer en información sesgada o en promesas infundadas.

No obstante, en este sentido, Internet ha eliminado barreras geográficas, permitiendo a los consumidores acceder a productos que antes sólo estaban disponibles en tiendas especializadas. Además, las webs de suplementación suelen ofrecer precios competitivos, promociones frecuentes y envíos rápidos, lo que aumenta su atractivo. Y aunque algunas estrategias de marketing son cuestionables, el auge de estas webs ha contribuido a generar interés en la relación entre la nutrición y el rendimiento físico.

En consonancia con los aspectos éticos y económicos de la alimentación moderna podemos encontrarnos con libros que nos hablan de cómo las grandes empresas diseñan productos para crear adicción a alimentos, por ejemplo, “Adictos a la comida basura” de Michael Moss en el cual se trata cómo la industria manipula los alimentos para que nos convirtamos en adictos a sus productos. Pero este tema, ya sería abrir otro buen melón.

Ya para finalizar, recalcar lo que se ha comentado anteriormente, y es que, en Internet, cualquiera puede publicar información sobre alimentación y salud sin necesariamente tener formación o experiencia al respecto y que está de nuestra mano el ser críticos y selectivos con la información que llega a nuestro poder, ya que mucha de esta proviene de fuentes no especializadas, incluso en muchas ocasiones existe publicidad disfrazada de información.

¡Espero que te haya gustado!

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